Aún no creo que sea oportuno presentarme :)
sólo quiero hablar, sólo divagar por los laberintos interdimensionales que dejan mell en el sus´piro que doina ese mismo ire que respiramos tú y yo... dos historias tal vez tan dstintas, o, quizás tan parecidas. Quizás nos hemos esperdo toda la vida, puede ser que ya no crea... la verdad no sé pero aquí comienza todo.
Este aire que respiramos tú y yo lo respira Miguel, camina suavemente por la calle con una sonrisa. Siempre se ha sentido en una extraña paz casual cuando se desliza pr la última cuadra hacia su casa.
Está pensando si... no... es un pensamiento prohibido, ya la sociedad no tiene espacio para soñadores, pero reprimirlo sólo lo hace ás grande en su corazón estira esa ansia hasta las esferas ételares, la música de la vida, de la infinidad sólo escucha a este corazón solista que ahora debuta entre el mar oscuro de aquella toma de "el experimento" (es una película).
Camina letamente hacia su apartamento, aún con esa sonrisa, que huele a la ciudad, ese espacio infinito en su íntimo ser, aquel que muchas veces suele ser tan íntimo que suele ser olvidado...
te quiero conocer... no quiero conocerte... te quiero conocer...
te estoy esperando...
mmmmmmmm...86009¿''00
Sigue subiendo, sube, cada vez sus pies son más livianos, como si estuviera en una piscina, pero está vez hasta el aire es pesado.
Miguel sube, recuerda levemente el entrenamiento de tennis, pero, todo es leve ante esta sensación... la terraza desocupada, el día está declinando par dar paso a la noche.
¿te has preguntado quienes somos por la noche?
Miguel desciende... mira las estrellas por última vez, y un suspiro lo lleva elevándose hasta su cama, las cobijas se levantan al ritmo de su corazón que ahora suena como un tic tac, con bastante eco. Cierra los ojos, un color azul rosa su piel, la rosa suavemente, livianamente, sin comprometer como lo hace lo físico, todo lo contrario en plena libertad, en plena ligereza que sueña eternidad.
Miguel no despierta... sólo ve a alguien leyendo esto, y suavemente sopla en su nuca, y con la mirada más dulce le dice: "por fin nos encontramos"